El último viaje del trolebús, concretamente el del número 74, fue a un solar en La Puebla de Alfindén. Al lado de una gasolinera, con una valla incompleta que le rodea, y vistas a la carretera.

No tenía ni idea de su existencia hasta que Yandryany, uno de mis alumnos del curso de fotografía, me enseñó unas fotos que hizo con un amigo…¡una semana tardamos mi hermana y yo en plantarnos allí! y porque no pudimos ir antes…

Los trolebuses circularon por Zaragoza entre los años 50 y 70,  por lo que he leído recién llegados de Londres, coquetos como ellos solos y cargados de publicidad.

Verlo ahí tan solitario y marchito es raro. Por una parte la pena de que no se haya conservado, de que lo dejaran envejecer a la intemperie, y de ver convertida su planta de arriba en un palomar. Pero por otra la suerte de que sea algo accesible, poder subir en el y ver todos sus rincones. De tener la sensación de haber retrocedido en el tiempo y de estar en una época que me habría gustado vivir, aunque algunos de los que la vivieron aseguren que es mejor oír hablar de ella, y ya.

No puedo evitar tener una fuerte atracción por las cosas de hace tiempo, tanto, que me puse a fotografiar como una loca todos los detalles y me olvidé por completo del “conjunto”… ¡ni una sola foto del trolebús entero de lado!
Pero puede que simplemente sea porque tengo que volver…

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