Tuve la suerte de conocer a Víctor en un curso de Diseño Gráfico que hicimos hace ya unos cuantos años, siendo compis de clase. Cuando me llamó para decirme que Paula y el se casaban, y que querían que fuera su fotógrafa ya sabía que no iba a ser una boda más, que la de ellos sería diferente, y así fue!
El pasado 23 de Mayo fui a Utrilla (el pueblo de los novios) donde fue el enlace, y se me abrieron los ojos como platos. Me encontré con una boda muy romántica y artesanal llena de flores y detalles vintage, muy bonita.

A falta de tiempo para la preboda, decidimos hacer postboda y cuando les propuse ir al viejo trolebús nº74 les encantó la idea (no se porque, lo sabía… jajaja). Es la suerte de coincidir con personas que hablan tu mismo idioma, que tienen claro lo que quieren, y que además tú también lo sabes.
Llevaba mucho tiempo esperando esta sesión, y ayer por fin llegó el día!!
Un entorno con mucho encanto, con Paula y Víctor vestidos de novios una vez más, con sesión de maquillaje y peluquería hecha de nuevo por mi gran amiga “Isabel II”, con corona de flores naturales incluída.

Una de esas sesiones que tienes tantas ganas de hacer, que cuando llega el día te pones hasta nerviosa.

Pasamos toda la tarde juntos, desde primera hora hasta que se hizo de noche, y fue un lujo de compañía.
Creo que precisamente por esto me gusta tanto mi trabajo, porque es el más bonito del mundo, y porque crea un vínculo entre las personas. Al fin y al cabo, las fotografías son recuerdos, y las de boda reflejan la alegría de un día especial, del amor, de la amistad…muchas gracias a los dos por haber dejado esa responsabilidad en mis manos.
¡Os deseo un feliz viaje, pareja! aunque todavía no tengo claro que podáis llegar a Irlanda en el trolebús, creo que le vendría bien un cambio de ruedas y pasar la ITV.

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