Ya tocaba una nueva entrada, si!
Con el blog poco puesto al día, y con un par de trabajos veraniegos pendientes de ser publicados, le doy prioridad a lo que menos debo, las postales desde el limbo de este año.

Ya se que alguien me dirá “pero si esto es secreto, si la gracia está en que sea algo anónimo”… y así es. Pero no me negaréis que lo que más ilusión hace publicar, siempre es lo último que se ha hecho…¡recién sacado del horno!.
Además cualquiera que haya visto las del año pasado, y que me conozca un poco, no va a tardar en identificarlas. Al igual que las de 2014 van montadas en varios planos, salen Elvis, Ringo… y mi hermana y una servidora un pelín “modificadas”, pero reconocibles.

Con una sensación un poco de fracaso por no haber incluido dibujo, que era la idea inicial (tengo que empezar a aceptar, que por mucho que a veces me empeñe en volver a coger el lápiz soy una dibujante pésima, eso es así…), pero a la vez gratificante enfrascarse en trabajos más personales y creativos, de los que hacen que te estrujes los sesos y hasta a veces te obsesiones con ellos. Y porque además, este es el comienzo de una serie que espero que se haga más grande “La ciudad de los niños perdidos”.

Muchas gracias a mi padre por su caligrafía, y a mi amiga Gema por prestarme su preciosa cámara Polaroid :-)
Mi único deseo es que las tres encuentren su destinatario, y no se queden en el limbo… que así sea!

 

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