A veces las cosas no salen como uno tiene pensado y hay que cambiar el plan, pero como dice la famosa frase de Darwin “las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”.

La semana pasada estaba pensado viajar a Utrillas para hacer la sesión de preboda de Silvia y Adrián, pero los imprevistos y la falta de tiempo nos obligó a improvisar, y al final la hicimos aquí en Zaragoza. Utrillas es el pueblo de Adrián, y a los dos les hacía ilusión tener el recuerdo de allí. Como no hay mal que por bien no venga, el no tener que salir de Zaragoza nos hizo ir mucho más tranquilos y olvidarnos del reloj, poder sentarnos en una terraza y esperar a que bajará un poco el sol, porque hacía mucho calor. Y hablar largo y tendido y conocernos mejor, porque en definitiva la misión de las sesiones de preboda es esa, crear un vínculo.

Tengo que decir que el parque grande está muy infravalorado a la hora de hacer fotos, todo el mundo lo recordamos en las fotos nupciales de hace ya unas décadas, con las famosas escaleras blancas y la estatua del batallador al fondo… jejeje ¡pero hay mucho más! y bonito. Tanto que en la boda del pasado sábado repetí y fui allí a hacer el reportaje de exteriores.

Después decidimos terminar con un toque más urbano, en pleno centro de la ciudad y con el atardecer.
Muchas gracias a Silvia y Adrián por esa tarde tan amena, en la que además de fotos no faltaron risas, conversaciones de viajes, de cambios de moneda y de mil cosas más… ¡y además aparcamos a la primera las dos veces!

 

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