“Eso que está rodando por el suelo no es un bicho bola, es la fotógrafa”.
Así se podría resumir la sesión de comunión que hice hace un par de sábados, y la verdad es que no me lo pude pasar mejor.

Cada día disfruto más fotografiando niños porque me encanta su naturalidad, y en este caso además el protagonista tiene dos acompañantes de lo más divertido, sus hermanos mellizos.

Ellos son Hugo, Aitor y Zaira, y no solo me rebocé por el césped llevándome pegado todo el polen que había, es que además me reí muchísimo.
Me enseñaron sus coreografías, Zaira presumió de tatus (menos mal que existe el photoshop) y de voltereta lateral. Aitor además de parar un montón de goles, mostró su mejor sonrisa delante de la cámara, a pesar de que no le gustan nada (que me lo dijo un pajarito). Y Hugo al saber mi edad me dijo que era vieja, pero luego lo arregló diciendo que aparentaba 21 (que majico, y que contenta me fui a casa).

Lo único que faltó fue escaparnos al campo de fútbol pequeño… ¿verdad Aitor?.
La Semana Santa por medio hace que lleve un poco de atasco, pero por fin, aquí están tus peques, Ana!! espero que los veas bien guapos :-)

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