Siempre me ha gustado y a la vez ha sido un reto, lo de escribir por aquí, pero últimamente me cuesta mucho, muchísimo.
La falta de práctica y tiempo, el no poder publicar la entrada estando recién hecha la sesión, hace que no fluyan los textos de la misma forma que antes y eso me frustra bastante, la verdad.
Retomarlo es una de las nuevas metas para el próximo año (o antes si es posible), así que mientras tanto voy a expresarme lo mejor que pueda, y dentro de lo que mi espesa cabeza me permita, que no se le pueden pedir peras al olmo.
No está siendo un verano fácil, no, lo acabo de “medio” vacaciones, bastante resfriada y sin haber podido cargar las pilas y desconectar como yo esperaba. Pero comienza el jolgorio bueno de trabajo y se estará al 100% y con los ojos bien abiertos, eso está claro…¡ya habrá tiempo para descansar cuando la agenda lo permita!

Esta sesión de preboda lleva días en la recámara y tenía mucha ganas de publicarla porque es muy especial para mí.
Lo es por ser la primera que hago en Madrid, y porque Isabel es mi prima y tenía más que claro que quería unas fotos urbanas, castizas y con el atardecer de Madrid, que para eso es la ciudad en la que vive y en la que se va casar dentro de una semana y media. Y yo pues encantada con la idea, por supuesto!
No queda nada para volver a la capital cámara en mano ¿qué puedo decir?. Todavía no entiendo la razón, pero nunca me había gustado especialmente esa ciudad, siempre me he declinado más por Barcelona. Y ahora que estoy empezando a conocerla mejor me tiene bastante loca, tanto que creo que esto es el principio de una gran amistad, o de lo que tenga que surgir… jajaja.

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